Caminar y correr por toda la obra a través de estos cuatro meses de estudio de la Ilíada, me ha hecho muchas veces detener y regresar a los pasos de la relectura de algunos episodios fantásticos, sublimes, enternecedores y a veces desgarradores de obra. Y es que es así, como se puede entender hasta como una percepción filosófica si se quiere, el sentido mismo de la humanidad, ya que en la obra abundan los episodios de peleas, guerras, que ponen en entredicho la calidad espiritual de aquellos seres humanos violentos, crueles, que no tienen piedad por mujeres, ancianos o niños, cuando toman ciudades enteras. Pero por otro lado se observa esos gestos sublimes de amor, ternura, solidaridad, amistad, etcétera. Esto realmente me llama la atención puesto que son actitudes propias del ser humano de todos los tiempos y épocas. A pesar de la distancia, la obra nos ha llegado desde temprano, puesto que se saborea hasta en nuestra tierra su repercusión; como es en caso de nombres que usamos, emulando los nombres griegos. Todo es realmente fantástico y así como una vez leí; que Homero fue “el gran educador de el mundo griego” con lo que gano adeptos y detractores, no es menos cierto (según mi humilde criterio) que la IlÍada es una bendición para el mundo occidental, Mas allá del legado geográfico, histórico o mitológico está la percepción de los sentimientos que nos sirven de ejemplo hasta en la actualidad. Y aunque a veces nos inspire desprecio, en ciertos momentos de crueldad extrema, hay que reflexionar en ello, pues así es la guerra y en ella todo se vale y no nos podemos quejar puesto que en plena era moderna la guerra es aún mas cruel como en el caso de Hiroshima y Nagasaki basta con pasar una ojeada a tal atrocidad para ver que somos tan o más crueles que en la época de la guerra de Troya. Grande es la enseñanza que me ha dejado esta obra, tanto en el aspecto de la literatura en sí, como el enriquecimiento cultural que he recibido, en el ámbito filosófico, en lo social, en los detalles aparentemente insignificantes, como en el caso de las mujeres y sus oficios cuando tejen, y en los bordados van plasmando escenas del mundo que las rodea,
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